Gestionar mejor la energía de una empresa: qué conviene revisar

Gestionar mejor la energía de una empresa

Para gestionar mejor la energía de una empresa no basta con comprobar cuánto se ha pagado en la última factura eléctrica. El consumo energético está directamente relacionado con la actividad: cambian los horarios, la maquinaria, los turnos de trabajo, la climatización, los procesos productivos o las necesidades de movilidad. Y, cuando el negocio evoluciona, también conviene comprobar si la forma de consumir y contratar energía sigue respondiendo a esa nueva realidad.

Una decisión energética que tenía sentido hace uno o dos años puede seguir siendo adecuada o necesitar una revisión. La clave está en contar con información suficiente para distinguir una situación de otra.

Por eso, una gestión energética continuada parte de una idea sencilla: observar qué está ocurriendo, interpretar los datos y tomar decisiones basadas en el funcionamiento real de la empresa.

Qué revisar para gestionar mejor la energía de una empresa

El gasto energético depende de diferentes variables que están relacionadas entre sí. Analizar únicamente una de ellas puede ofrecer una visión incompleta.

Entre los aspectos que conviene revisar periódicamente se encuentran:

  • La evolución del consumo.
  • Los horarios y las franjas en las que se concentra la demanda.
  • La potencia que necesita realmente la actividad.
  • Las condiciones de contratación del suministro.
  • Los cambios en instalaciones, maquinaria, turnos o procesos.
  • El comportamiento del autoconsumo, cuando existe una instalación fotovoltaica.
  • Las nuevas necesidades energéticas derivadas del crecimiento o de la electrificación.

No significa que haya que modificar constantemente la estrategia. Revisar no es lo mismo que cambiar. El análisis también puede confirmar que las condiciones actuales siguen siendo las adecuadas.

El consumo total es solo una parte de la información

Los kWh consumidos permiten conocer cuánta energía ha utilizado una empresa durante un periodo determinado, pero esa cifra por sí sola no explica cómo se ha producido el consumo.

Dos meses pueden terminar con cantidades similares y esconder comportamientos muy diferentes.

Por ejemplo, la demanda puede haberse concentrado en determinadas horas, pueden haber aparecido consumos fuera del horario habitual o parte de la actividad puede haberse trasladado a otras franjas. También pueden existir diferencias relevantes entre días laborables, fines de semana, periodos de mayor producción o meses con más necesidades de climatización.

Por eso, además del consumo total, interesa analizar cuándo y cómo se utiliza la energía.

¿En qué momentos consume energía la empresa?

Observar la distribución temporal del consumo ayuda a interpretar mejor lo que ocurre dentro de la actividad.

Puede ser útil preguntarse:

  • ¿Cuáles son las horas de mayor demanda?
  • ¿Existe un consumo significativo cuando las instalaciones deberían tener poca actividad?
  • ¿El perfil cambia entre diferentes días de la semana?
  • ¿Han aparecido nuevas franjas de consumo después de modificar turnos o procesos?
  • ¿La estacionalidad está afectando al comportamiento energético?

Estas preguntas permiten pasar de una lectura puramente económica de la factura a una visión más operativa.

El objetivo no es únicamente saber cuánto se consume, sino entender qué está provocando ese consumo y cuándo se produce.

Potencia contratada: ¿sigue respondiendo a la actividad actual?

La potencia que necesita una empresa tampoco tiene por qué mantenerse invariable con el paso del tiempo.

Una ampliación de las instalaciones, una nueva línea de producción, la incorporación de maquinaria, un cambio de turnos, mayores necesidades de climatización o la llegada de vehículos eléctricos pueden modificar la demanda.

También puede ocurrir lo contrario. La sustitución de equipos, la desaparición de determinados procesos o una reducción de la actividad pueden cambiar las necesidades energéticas anteriores.

Por eso, la potencia debe analizarse teniendo en cuenta datos reales y la situación actual del negocio.

No se trata de aumentar o reducir la potencia por sistema, sino de comprobar si las condiciones existentes continúan teniendo sentido.

Una revisión periódica permite relacionar mejor la potencia con la operativa y detectar cuándo un cambio en la empresa justifica estudiar de nuevo este aspecto del suministro.

Contratación energética y consumo deben analizarse conjuntamente

Las condiciones de contratación no deberían estudiarse de forma aislada del comportamiento energético de la empresa.

Una determinada estructura puede responder correctamente a un perfil de consumo y dejar de hacerlo si cambian los horarios, la estacionalidad, la demanda o la propia organización de la actividad.

Por este motivo, antes de valorar cambios en la contratación resulta importante conocer primero cómo está consumiendo realmente la empresa.

El objetivo de una gestión continuada no consiste en cambiar de contrato cada vez que aparece una variación en los datos. Consiste en disponer de una base objetiva para saber cuándo merece la pena revisar las condiciones existentes y cuándo no existe una razón suficiente para modificarlas.

Esta diferencia es especialmente importante desde el punto de vista de gerencia, finanzas u operaciones: una decisión energética debería responder a una necesidad identificada, no únicamente a una impresión obtenida al comparar dos facturas.

La actividad de la empresa debe formar parte del análisis energético

Los datos energéticos tienen más valor cuando se interpretan junto con lo que está ocurriendo en el negocio.

Si el consumo aumenta, por ejemplo, la primera pregunta no debería ser automáticamente cómo reducirlo. Antes conviene saber por qué ha aumentado.

Una mayor demanda puede estar relacionada con más horas de producción, una ampliación de instalaciones, nuevos equipos o un cambio operativo. En ese contexto, consumir más energía no tiene necesariamente la misma lectura que un incremento producido sin una causa conocida.

Lo mismo sucede cuando el consumo disminuye.

Por eso, gestionar la energía exige poner en relación los datos del suministro con la evolución real de la empresa. La información energética adquiere contexto cuando se analiza junto con producción, horarios, mantenimiento, instalaciones y nuevas necesidades.

¿Qué conviene revisar si la empresa ya tiene autoconsumo?

Cuando una empresa dispone de una instalación fotovoltaica, el análisis incorpora nuevas variables.

Ya no interesa únicamente conocer cuánto consume la actividad. También conviene observar cómo encajan la generación solar y el consumo real de la empresa.

Entre otras cuestiones, puede ser útil analizar:

  • Cuánta de la energía generada coincide con momentos de consumo.
  • En qué horarios se producen excedentes.
  • En qué franjas sigue siendo necesario recurrir a la red.
  • Cómo evoluciona el consumo a lo largo del año.
  • Si el perfil actual continúa siendo parecido al que tenía la empresa cuando se planteó la instalación.

Una instalación fotovoltaica se integra en una actividad que puede cambiar con el tiempo. Si aparecen nuevos turnos, procesos o consumos, también puede cambiar la relación entre generación y demanda.

El análisis periódico ayuda a entender cómo está funcionando el autoconsumo dentro de la operativa actual, sin partir de la idea de que necesariamente haya que realizar una nueva inversión.

Nuevos equipos, electrificación y vehículos eléctricos también cambian el perfil

La evolución energética de una empresa no depende únicamente del crecimiento de la producción.

La electrificación de determinados procesos, la incorporación de nuevos equipos o la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos pueden modificar tanto el volumen como los horarios del consumo.

Ese cambio puede afectar a diferentes variables al mismo tiempo.

Por ejemplo, una nueva necesidad eléctrica puede alterar el perfil horario, modificar momentos de máxima demanda y hacer recomendable revisar si la configuración energética continúa adaptándose a la actividad.

De nuevo, la cuestión fundamental es contar con datos antes de decidir.

Cuanto mejor se conoce el comportamiento energético, más fácil resulta identificar qué cambios son relevantes y cuáles forman parte simplemente de la evolución normal del negocio.

Qué señales pueden justificar una revisión energética

No existe un único momento válido para revisar cómo se gestiona la energía. Sin embargo, determinados cambios empresariales pueden hacer especialmente útil volver a analizar la situación.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Una ampliación o reducción de las instalaciones.
  • La incorporación o retirada de maquinaria.
  • Cambios relevantes en turnos y horarios.
  • Una evolución del volumen de actividad.
  • La electrificación de nuevos procesos.
  • La incorporación de vehículos eléctricos.
  • Cambios significativos en el patrón de consumo.
  • Una evolución de las necesidades de climatización.
  • La existencia de autoconsumo con un perfil de actividad diferente al inicial.

También puede tener sentido realizar un seguimiento aunque no haya sucedido ningún cambio evidente. Precisamente, observar la evolución de los datos permite detectar comportamientos que de otro modo podrían pasar desapercibidos.

Gestionar la energía no significa cambiar constantemente

Una buena gestión energética no debería medirse por el número de modificaciones que se realizan.

A veces, después de revisar consumo, potencia, contratación o autoconsumo, habrá razones para estudiar algún ajuste. En otras ocasiones, la conclusión correcta será mantener exactamente lo que ya existe.

Esa también es una decisión basada en datos.

El valor de analizar de forma continuada la energía está en reducir la dependencia de decisiones intuitivas o basadas exclusivamente en el importe de una factura concreta.

Se trata de conocer suficientemente bien el comportamiento energético para poder responder a preguntas relevantes: qué ha cambiado, por qué ha cambiado, qué impacto tiene en la empresa y si existe realmente alguna actuación que merezca la pena valorar.

Del dato energético a una decisión empresarial

La energía forma parte de los costes y de la operativa de muchas empresas. Por eso, su análisis no tiene por qué quedar limitado a una revisión puntual de facturas.

Gerencia necesita entender el impacto económico. Finanzas necesita interpretar los costes. Operaciones conoce los cambios que se están produciendo en la actividad. Mantenimiento sabe qué equipos funcionan, cuándo lo hacen y cómo está evolucionando la instalación.

Gestionar mejor la energía de una empresa implica conectar esas perspectivas con los datos energéticos.

Ese enfoque permite entender antes de actuar.

No todas las mejoras empiezan con una nueva instalación, un nuevo contrato o una inversión. En muchos casos, el primer paso es más básico: analizar el comportamiento actual y determinar si existe realmente algún aspecto sobre el que convenga intervenir.

Enerwatia: análisis y gestión energética adaptados a la evolución de tu empresa

Enerwatia ofrece un servicio de Energy Manager orientado al análisis y la gestión del consumo energético. Su servicio contempla el estudio de los patrones de consumo, la revisión de tarifas y la adaptación de la estrategia a la evolución de las necesidades empresariales. También incluye la gestión de cambios relacionados con tarifa y potencia, entre otros trámites vinculados al suministro.

Además, Enerwatia trabaja con soluciones fotovoltaicas para empresas y analiza el consumo energético como parte del planteamiento de instalaciones de autoconsumo industrial.

Si quieres entender mejor cómo consume energía tu empresa, comprobar si las condiciones actuales siguen respondiendo a su actividad y detectar qué aspectos merece la pena revisar, contacta con Enerwatia para analizar la situación energética actual de tu negocio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *