Compartir una instalación fotovoltaica puede ser una opción para comunidades de propietarios, pequeños negocios, empresas u otros grupos de consumidores que quieren aprovechar una misma instalación de generación solar. Sin embargo, antes de decidir cuántos paneles instalar o cómo ejecutar el proyecto, hay varias cuestiones que conviene estudiar: quién va a participar, cómo consume cada usuario, qué posibilidades ofrece el emplazamiento, cómo se repartirá la energía y qué trámites habrá que realizar.
Sobre el papel, el planteamiento puede parecer sencillo: una instalación y varios consumidores asociados. En la práctica, la viabilidad del proyecto depende de que la parte energética, técnica y organizativa encaje desde el principio.
Por eso, el estudio previo resulta especialmente importante. No todos los participantes consumen igual, ni todas las cubiertas ofrecen las mismas posibilidades, ni existe un único reparto adecuado para cualquier grupo de usuarios.
Qué significa compartir una instalación fotovoltaica
La normativa española permite que varios consumidores estén asociados a una misma instalación de generación dentro de una configuración de autoconsumo colectivo. La energía generada se distribuye entre los participantes de acuerdo con unos coeficientes de reparto previamente definidos.
Esto permite plantear proyectos en contextos diferentes. Una comunidad de propietarios puede estudiar una instalación común y también pueden hacerlo determinados grupos de negocios o empresas cuando la configuración cumple los requisitos aplicables.
Pero poder plantear una instalación compartida no significa que todas deban diseñarse del mismo modo.
Antes de llegar a la solución técnica conviene responder a una pregunta más básica: ¿cómo tiene que ser el proyecto para adaptarse a las personas o actividades que realmente van a utilizar la energía?
Primero: quién va a participar en la instalación
Uno de los primeros pasos es identificar qué consumidores formarán parte del proyecto.
En una comunidad de propietarios, por ejemplo, los perfiles pueden ser muy distintos. Puede haber viviendas ocupadas durante gran parte del día, otras cuyos residentes estén fuera durante las horas centrales y consumos comunes asociados al propio edificio.
En un entorno empresarial ocurre algo parecido. Un comercio, una oficina y una pequeña actividad productiva pueden compartir ubicación o entorno, pero presentar horarios y necesidades energéticas muy diferentes.
Por eso, antes de dimensionar la instalación conviene conocer:
- Cuántos participantes están interesados.
- Qué tipo de consumo tiene cada uno.
- Cuándo se concentra su demanda.
- Si existen diferencias importantes entre días o temporadas.
- Si se prevén cambios de actividad que puedan modificar esos consumos.
El número de participantes es importante, pero su comportamiento energético lo es todavía más.
Para compartir una instalación fotovoltaica hay que estudiar cómo consume cada participante
Conocer el consumo anual ayuda a hacerse una primera idea de la demanda, pero no explica por completo cómo puede encajar la producción fotovoltaica.
La generación solar se produce a determinadas horas del día. Los participantes, en cambio, pueden tener necesidades muy distintas durante esas mismas franjas.
Una vivienda puede concentrar buena parte de su consumo por la tarde. Un comercio puede desarrollar casi toda su actividad durante el día. Una oficina puede reducir mucho su demanda durante los fines de semana.
Por eso, para compartir una instalación fotovoltaica con criterio conviene estudiar no solo cuánto consume cada participante, sino también cuándo lo hace.
Consumo y generación deben analizarse conjuntamente
El objetivo del análisis previo es relacionar la curva de generación prevista con los perfiles de consumo de los usuarios.
Esto ayuda a responder preguntas como:
- ¿En qué horas existe más demanda?
- ¿Qué participantes tienen consumos coincidentes con las horas de producción solar?
- ¿Hay diferencias relevantes entre días laborables y fines de semana?
- ¿Existen actividades estacionales?
- ¿Cómo puede evolucionar el consumo en los próximos años?
No se trata de buscar perfiles idénticos. Precisamente, diferentes tipos de consumo pueden formar parte del mismo proyecto. Lo importante es conocerlos para tomar decisiones con información suficiente.
El espacio disponible condiciona el proyecto, pero no lo decide por sí solo
El siguiente elemento que hay que analizar es el lugar donde se instalarán los paneles.
Una cubierta amplia puede ofrecer más posibilidades, pero los metros cuadrados disponibles no son el único criterio para dimensionar una instalación fotovoltaica.
También es necesario valorar las características concretas del emplazamiento: orientación, inclinación, posibles sombras, accesibilidad, configuración de la cubierta, estructura y otros condicionantes técnicos que puedan afectar al planteamiento.
Por eso, disponer de una superficie determinada no implica necesariamente que la mejor opción sea ocuparla por completo.
La potencia final debe estudiarse teniendo en cuenta tanto las posibilidades físicas del espacio como las necesidades energéticas de los participantes.
En otras palabras, primero hay que entender qué puede ofrecer el emplazamiento y qué necesita el grupo. Después se puede buscar el punto de encuentro entre ambas variables.
Cómo se reparte la energía entre los participantes
Esta es una de las cuestiones que más dudas genera cuando varias personas o empresas valoran compartir generación solar.
En el autoconsumo colectivo, la producción se asigna entre los consumidores asociados mediante coeficientes de reparto.
La regulación permite establecer coeficientes constantes durante el año o utilizar un reparto horario variable. Los valores deben acordarse previamente entre los participantes y su suma debe ser igual a uno para cada hora en la que se apliquen. El acuerdo de reparto debe comunicarse siguiendo el procedimiento correspondiente.
Esto introduce una cuestión importante: el reparto no debería decidirse como si todos los consumidores tuvieran las mismas necesidades.
¿Todos los participantes tienen que recibir la misma proporción?
No necesariamente.
La normativa contempla que los coeficientes puedan determinarse de acuerdo con distintos criterios siempre que exista acuerdo entre los participantes y se cumplan los requisitos establecidos. Entre los criterios contemplados están, por ejemplo, la potencia de los consumidores, su aportación económica a la instalación u otros criterios acordados.
Por eso, antes de fijar el reparto conviene analizar conjuntamente tres cuestiones:
cómo consume cada participante, qué acuerdo existe entre ellos y qué configuración se adapta mejor al proyecto.
No se trata únicamente de realizar un cálculo técnico. También hay una decisión organizativa que debe quedar clara entre quienes van a formar parte de la instalación.
Los acuerdos entre participantes deben plantearse desde el principio
Cuando una instalación depende de varias personas, propietarios o empresas, la coordinación forma parte del propio proyecto.
Antes de ejecutar la instalación es recomendable que los participantes tengan claro qué se está planteando, quién formará parte de ella y cómo se abordarán las decisiones necesarias para ponerla en funcionamiento.
En las comunidades de propietarios, además, el proyecto debe integrarse en los procesos de decisión que correspondan a la comunidad.
El IDAE dispone actualmente de documentación específica tanto sobre autoconsumo colectivo como sobre los pasos para desarrollar autoconsumo en comunidades de propietarios.
Abordar estas cuestiones desde el inicio ayuda a evitar que el proyecto avance técnicamente mientras siguen pendientes decisiones esenciales entre los usuarios.
La tramitación también forma parte del proyecto
Una instalación fotovoltaica compartida no termina cuando se colocan los paneles.
Para que el autoconsumo quede correctamente configurado deben realizarse las actuaciones administrativas y de comunicación correspondientes a cada caso.
En un autoconsumo colectivo, los consumidores participantes deben comunicar un mismo acuerdo firmado que recoja los criterios de reparto, directamente a la distribuidora o a través de sus comercializadoras según corresponda. La normativa regula además la aplicación de los coeficientes y el procedimiento para su activación o modificación.
Dependiendo de la configuración pueden intervenir diferentes actores, como los propios consumidores, la empresa instaladora, la distribuidora, las comercializadoras y las administraciones competentes.
Por eso, la tramitación no debería dejarse para el final como una cuestión independiente de la instalación.
Conviene tenerla presente desde la fase de estudio para que el planteamiento técnico y la configuración administrativa sean coherentes.
¿En qué casos puede estudiarse una instalación fotovoltaica compartida?
Este tipo de proyecto puede estudiarse en distintos contextos.
Comunidades de propietarios
Una comunidad puede valorar el aprovechamiento de una cubierta u otro espacio disponible para una instalación en la que participen varios consumidores.
En estos casos adquieren especial importancia tanto los perfiles de consumo como los acuerdos internos y la forma en que se planteará el reparto.
Pequeños comercios y negocios
También pueden existir entornos en los que varios establecimientos estudien la posibilidad de asociarse a una instalación común, siempre que se cumplan las condiciones técnicas y normativas aplicables.
Aquí será especialmente relevante conocer los horarios de cada actividad, ya que pueden existir diferencias importantes entre unos negocios y otros.
Empresas y entornos empresariales
Determinados entornos empresariales también pueden valorar configuraciones compartidas.
Como ocurre con cualquier otro proyecto, no basta con disponer de espacio para instalar paneles. Hay que analizar los consumidores implicados, sus curvas de demanda, el emplazamiento, la configuración técnica y los requisitos del proyecto.
Cinco preguntas que conviene responder antes de plantear el dimensionamiento
Antes de decidir la potencia o el número de paneles, merece la pena tener una respuesta razonablemente clara a estas cinco preguntas:
- ¿Quién va a participar?
Hay que identificar los consumidores que estarán asociados al proyecto y conocer sus características. - ¿Cómo consume cada participante?
El volumen anual es relevante, pero también lo son los horarios, los días de actividad y la estacionalidad. - ¿Qué posibilidades ofrece realmente el emplazamiento?
La superficie debe analizarse junto con orientación, sombras, estructura, accesos y demás condicionantes técnicos. - ¿Cómo se planteará el reparto?
Los coeficientes deben responder al acuerdo entre los participantes y cumplir los requisitos aplicables. - ¿Qué documentación y trámites requiere esa configuración?
La parte administrativa debe contemplarse desde el inicio, no cuando la instalación ya esté ejecutada.
Responder estas preguntas permite llegar al diseño fotovoltaico con mucha más información sobre las necesidades reales del proyecto.
Una instalación compartida comienza antes de instalar los paneles
Compartir generación solar puede abrir posibilidades para usuarios que no quieren o no pueden plantear el autoconsumo exclusivamente de forma individual.
Sin embargo, una instalación compartida empieza mucho antes de elegir paneles o determinar una potencia.
Empieza al identificar a los participantes, estudiar sus consumos, analizar el espacio disponible, acordar cómo se distribuirá la generación y prever la documentación necesaria.
Ese trabajo previo permite que la decisión técnica responda a una realidad concreta y no únicamente al espacio disponible o al número de usuarios interesados.
En definitiva, antes de compartir una instalación fotovoltaica conviene ordenar las preguntas importantes. Cuanto más claro sea el punto de partida, mejor fundamentado podrá estar el planteamiento posterior.
Enerwatia y el estudio de instalaciones fotovoltaicas compartidas
Enerwatia cuenta con un servicio de autoconsumo colectivo destinado a proyectos en los que varios usuarios comparten la energía generada por una instalación fotovoltaica, incluyendo comunidades de propietarios, pequeños comercios y entornos empresariales.
Si vuestra comunidad, empresa o grupo de usuarios está valorando compartir una instalación fotovoltaica, Enerwatia puede estudiar las condiciones del emplazamiento, los perfiles de consumo y el planteamiento técnico antes de definir la solución.
Contacta con Enerwatia para analizar vuestro caso y valorar cómo plantear el proyecto a partir de las necesidades reales de sus participantes.
